Sin asperezas, divertido, melancólico en ocasiones siguiendo los pasos de Jack London, escritor de referencia en la niñez del autor y que anduvo por las tierras de Alaska allá por 1897, buscando fortuna y aventura en el Gold Rush (Fiebre del Oro). Vasto paisaje natural a las orillas del río Yukon trazado sobre el papel con nitidez y sencillez, haciendo que el lector se sumerja en la aventura y llegue en sueños hasta las agrestes cumbres y pintorescas gentes de una de las zonas del mundo que hoy por hoy, a un lado y otro de la frontera entre Canadá y EE.UU, más se parece a la tierra en la que nuestros ancestros vivían y morían en un entorno implacable. El autor alimenta la historia con anécdotas y personajes del pasado de una región tan inaccesible como bella. Magnifico libro.

Pues me has invitado, ya te diré que me pareció.
ResponderEliminarGracias por la reseña.